jueves, 1 de agosto de 2013

Mariano ha hablado -es un decir-


Mariano Rajoy ha hablado -es un decir-,  después de ser empujado al Senado  para que dé explicaciones sobre su extesorero Luis Bárcenas y la supuesta trama de corrupción del PP, quien le acusó ante el juez del supuesto cobro de sobresueldos hasta el año 2012, incluso le situó en una reunión en la que se habló del mayor pelotazo de la  trama Gürtel.  ¿Y qué ha dicho? pues que no va a dimitir, ni va a convocar elecciones. También nos ha dicho que se ha equivocado con Bárcenas, con un "me he equivocado" que hemos oído en otra ocasión a algún monarca a la salida de una clínica.  

Antes, como es lógico,  nos ha hecho un relato bien palmeado por sus palmeros, de lo bien que está haciendo las cosas su gobierno en materia económica, de lo bueno, lo bonito y lo barato de la Marca España que gracias a él se está abriendo paso y de que la salida a la crisis "está ahí", aunque los humanos no la veamos ni con prismáticos.

No ha dicho nada más, porque nada podía decir. Lo contrario hubiera sido reconocer y avalar, en todo o en parte, las acusaciones de Bárcenas contra altos dirigentes de empresas españolas, de su partido y contra él, con lo cual hubiera tenido, no solo que marcharse, sino ponerse inmediatamnete en manos del juez Ruz. Y el Presidente no está para esos menesteres.

Ahí está la clave de bóveda de todo este asqueroso asunto. A Bárcenas lo han dejado sólo, y sólo tendrá que demostrar sus acusaciones, aunque todo el mundo sepa o intuya que el extesorero del PP hacía un trabajo "generacional", es decir, que pasaba de tesorero a tesorero con el conocimiento de la direccion del partido de una forma natural, para llevar a cabo el tinglado montado desde hacía veinte años. Entendiendo por tinglado una amplia trama de corrupción en el que están implicadas, según Bárcenas, importanres empresas e importantes y archiconocidos dirigentes del PP.  Hoy, Rajoy no ha hecho otra cosa que "oficializar" en el Senado la soledad de Bárcenas -precisamente ex senador-, lugar donde le ha llamado chorizo, por hacer lo que él mismo conocía y quizá ordenaba. 

Aparte de tomarnos el pelo una vez más a todos los españoles, Rajoy ha hecho una cosa todavía más importante: enviar un mensaje claro y diáfano a su ex tesoreso y ex amigo, un algo así como: "Ahí te pudras. Sabemos que no tienes nada, sólo unos papales con tu puta letra. Buscate la vida colega. Fin de la cita". La cuestión es la siguiente: ¿tendrá Bárcenas algo más que los papeles con su puta letra?. Esa será la auténtica clave y lo que sin duda tiene nerviosos tanto a "donadores" como a "donados". Sobre todo, y como es natural, a Rajoy. Nos falta pues la otra intervención, la de Luis. Ahora para el PP,  más Cabrón que nunca.

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